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¡Ánimo, hay soluciones!
Se puede decir que ningunos padres se salvan de vivir la rebeldía en niños de 2 a 3 años, incluyendo pataletas, agresividad, autoagresión o hasta hiperactividad. Pero hay algo que puedes hacer, manejar estas situaciones educándolo y no malcriándolo. Aquí encontrarás un par de consejos para lograrlo.
El rey de la pataleta
¿Quién alguna vez no se sintió avergonzado cuando su hijo empezó a llorar o se tiró por el suelo por una rabieta? Tranquilízate, ¡estamos en el mismo barco! Una de las mejores formas de reaccionar a las pataletas de niños de 2 años es simplemente ignorarlos con amor y no ceder a las manipulaciones para que entiendan que de esta manera no van a conseguir lo que quieren. Tu actitud va a mostrarle desaprobación y él entenderá las cosas que puede y no puede hacer.
En lugares públicos, simplemente sal con tu hijo del entorno sin demostrar irritación y convérsale a su altura, esta posición hace que entienda que estás prestando atención cuando él habla y que lo escuchas. Antes de ir a dar un paseo, habla con tu hijo sobre el lugar y las personas que van a estar allá, dile cómo esperas que él se comporte y explícale qué cosas puede hacer y qué no, en este ambiente.
Pequeño boxeador
Al igual que nosotros, nuestros hijos también pasan por momentos de descontento, ira, tristeza y frustraciones. En la primera infancia aún no saben cómo reaccionar en estas situaciones y empiezan a probar diversas maneras de desahogar estos sentimientos, tal como golpear a otra persona.
Es muy importante saber cómo reprender a nuestros hijos en estos momentos para evitar que se convierta en un hábito. Lo ideal es agacharte a su altura y hablar, con un tono firme y serio, diciéndole que entiendes que está enojado, pero que esta actitud es inaceptable.
Con paciencia y conversaciones, enseñamos a nuestros pequeños a entender y reaccionar de la manera correcta a cada sentimiento.
Autoagresión en tu hijo
Muchos niños se autoagreden para llamar la atención de los adultos y conseguir lo que desean. Aunque eso nos preocupe, hay que saber que muchos lo hacen en esta etapa de crecimiento y desarrollo, por eso es importante mantener la idea de que “sin público no hay espectáculo”. Lo ideal es acompañar al niño sin darle mayor atención.
Al darse cuenta de que no puede llamar tu atención de esta manera, buscará otras formas que no le hagan daño. Si el comportamiento autodestructivo es frecuente en situaciones cotidianas, habla con tu pediatra para descartar que se trate de un comportamiento causado por algún problema emocional o dificultad de lidiar con alguna angustia.
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